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Corría el año 500 AC cuando viajó a Roma, para venderle al rey Tarquino sus profecías, que abarcaban los siguientes doce mil años.
Como éste no quiso pagarle lo que pedía, quemó los tres primeros volúmenes, luego los tres siguientes y así hasta el rey decidió comprarle los últimos tres libros. Fueorn guardados en el templo dedicado a Júpiter hasta que éste ardió en el año 83 AC.
Los dioses le concedieron a Sibilia su deseo de vivir mil años.
No obstante sus previsiones, se olvidó de pedir juventud.
Cuando se acercaba el final de su vida estaba tan encogida que sólo le quedaba la voz, que seguía profetizando desde una diminuta ánfora de cristal colocada en su vieja cueva de los misterios.
Busco las claves, silenciando mi mente, inquieta, repetitiva, trillada. Con la lengua al aire, tanteando los olores, la vida. En Toledo, donde volví unos días, junto al río Tajo, en el vuelo de los patos, en la pancita naranja de un pájaro pequeño, en sus saltos de rama en rama. En Tania, nuestra perrita, en los ojos brillantes de la naturaleza, en los silencios de mi ser, en mis escondrijos, en donde me manifiesto sin que yo esté provocándolo, donde Soy, sin voces agoreras, sin mecanismos inconscientes.
Centrándome, en lo posible, donde todo es con todo.
Fragmentos de una conversación con Borges
"Y si no se advierte mi intimidad en mis poemas, yo he escrito en vano... Lo que pasa es que yo tengo una incapacidad para hablar directamente. Todo lo que yo escribo es autobiográfico. Todo parte de emociones personales, pero yo no puedo decirlas directamente. Yo sólo puedo expresarme mediante fábulas, mediante metáforas.
¿Acaso no es ésa la esencia de la poesía?
Yo creo que sí; yo creo que si dijera las cosas directamente no sería un escritor. Creo que el mito es anterior a la lógica o a la expresión directa y yo creo poder expresarme en ese antiguo lenguaje del mito. Y en cambio creo que soy casi incapaz de pensar abstractamente.... Yo trato de intervenir lo menos posible... Por ejemplo, yo tengo opiniones... por ejemplo, soy pacifista, pero no querría que mis opiniones modificaran mi obra. Trato de ser sincero a un sueño, digamos, pero no de ser sincero a un partido político o a opiniones mías, porque eso es secundario, además, las opiniones de los escritores ¿qué importan?
Entrevista de Mariángeles Fernández