
Foto tomada de Elogio del Amor, de Godard.
El alma no quiere morir de frío.
“Haber escrito algo que te deja como un fusil disparado, aún sacudido y humeante, vaciado por entero de ti, donde no sólo has descargado todo lo que sabes de ti mismo, sino lo que sospechas y supones, y los sobresaltos, los fantasmas, el inconsciente, haberlo hecho con prolongada fatiga y tensión, con cautela de días y temblores y repentinos descubrimientos y fracasos y entumecerse de toda la vida sobre ese punto -advertir que todo esto es igual que nada si una señal humana, una palabra, una presencia no lo acoge, lo caldea- y morir de frío -hablar en el desierto- estar solo noche y día como un muerto”.
Cesare Pavese.